Hoy ha llovido y no ha sido un día muy productivo en cuanto a conocer sitios.
El oeste de Costa Rica es peculiar. Hay muchas playas y se supone turístico pero no hay pueblos grandes. Las playas están rodeadas de bosque no hay muchos comercios no hay demasiada oferta de restaurantes y hay edificios bajos dispersos. Hay muchos gorrillas que piden dinero al aparcar y caminos sin asfaltar que se embarran con tanta lluvia. Los hoteles son como refugios amurallados y dentro ya hay más comodidades, aunque parece que algunos no tienen agua caliente y eso que son bastantes caros. Los precios deben estar así por el turismo que viene de EEUU más pudiente.